Buff, no sé por dónde empezar. Trabajo de diseñadora gráfica en una agencia pequeña, aquí en Madrid. Todo el día entre pantallas, reuniones y cafés. Y él, Javier, el jefe de proyecto. Alto, moreno, con esa sonrisa que te clava. Desde hace semanas, nos miramos… eh, no sé, como si el aire se cargara. Hoy, viernes tarde, la oficina casi vacía. Todos se han pirado temprano. ‘Oye, María, ¿me ayudas con estos dossiers? Se nos acumulan’, me dice con voz grave. Asiento, el corazón ya latiendo fuerte. Entramos en la sala de reuniones, cierro la puerta. Clic. Ya estamos solos.
Nos sentamos cerca, demasiado. Hojas por todos lados, pero mis ojos en sus manos fuertes. Él roza mi rodilla ‘por accidente’. ‘Perdón’, murmura, pero no aparta la mano. Siento el calor subir por mis muslos. Mi falda plisada se sube un poco, noto mi coño húmedo ya. ‘Joder, Javier, esto… esto no es solo trabajo, ¿verdad?’, le suelto bajito, mirándole fijo. Se ríe suave, se acerca. Su aliento en mi cuello. ‘Sabes que no, guapa. Llevo semanas imaginándote’. Sus dedos suben por mi muslo, lentos. Yo abro las piernas un poco, invitando. El riesgo… dios, la puerta no tiene pestillo del todo, alguien podría entrar. Esa adrenalina me pone a mil.
La tensión sube entre papeles y miradas
Sus labios rozan los míos, beso suave al principio, luego lengua dentro, salvaje. Manos por todas partes. Me aprieta las tetas sobre la blusa, yo le desabrocho la camisa, sintiendo su pecho duro. ‘Quiero verte, María’, gruñe. Le bajo los pantalones, y ahí está: polla gruesa, tiesa como una barra, venosa. La cojo, masturbo despacio, gime. ‘Joder, qué bien la tienes’. Se la chupo un rato, lengua en el capullo, saliva chorreando. Él me empuja contra la mesa, sube mi falda, arranca las bragas. ‘Mira cómo estás de mojada, puta cachonda’. Dedos en mi coño, dos de golpe, adentro y afuera, chapoteando.
El polvo brutal y sin filtros
No aguanto más. ‘Fóllame ya, Javier, por favor’. Me tumba sobre los dossiers, papeles volando. Polla en mi entrada, empuja fuerte. Entra toda, llena mi coño hasta el fondo. ‘¡Ahhh! Sí, así’, grito bajito, mordiéndome el labio. Embiste duro, mesa crujiendo, mi culo rebotando. Siento cada vena rozando mis paredes, el glande golpeando mi cervix. Me coje como un animal, manos en mis caderas, pellizcando. ‘Tu coño es una puta gloria, aprieta así’. Cambio de posición, me pone a cuatro patas, polla en mi culo ahora. Lubricado con mi propio jugo, entra despacio… duele rico. ‘¡Más fuerte! Fóllame el culo’. Me da azotes, rojos mis nalgas. Gimo, sudo, huelo a sexo puro. Él acelera, bolas golpeando mi clítoris. Me corro primero, espasmos, chorro saliendo, mojando todo. ‘Me vengo, joder’, dice, saca y me llena la boca. Trago, leche caliente, espesa.
Panting, sudados, nos miramos riendo. ‘Hostia, qué pasada’, dice limpiándose. Yo me bajo la falda, recojo bragas rotas, las meto en bolso. Limpiamos rápido la mesa, papeles revueltos. ‘Venga, volvamos al curro como si nada’. Se abrocha, yo me arreglo el pelo. Salimos, oficina en silencio. Minutos después, sentados en nuestros sitios, fingiendo teclear. Pero mi coño palpita aún, sonrisa tonta. Nadie nota nada. Esa adrenalina… uf, quiero más. Mañana, igual repetimos.