Mi polvo salvaje con el abogado de la oficina: riesgo y placer puro

Dios, estoy que no quepo en mí. Trabajo en esta radio loca, produciendo podcasts, y Nicolás, el abogado del departamento jurídico… uf, qué tío. Alto, moreno, con esa mirada que te clava. Todo empezó con un dossier de derechos de autor. ‘Carmen, pasa por mi despacho’, me dijo por email. Nerviosa, entro. Él detrás de su mesa enorme, corbata floja, manga remangada mostrando antebrazos fuertes. Hablamos de contratos, pero sus ojos… ay, se me clavaban en los labios, en el escote. ‘¿Todo claro?’, pregunta, y yo, ‘Sí… creo’, tartamudeando. Sonrío, él también, un roce accidental de manos al pasar papeles. Salgo sudando, coño palpitando.

Pasan semanas. Nos cruzamos en pasillos, ‘Hola, ¿qué tal?’, guiños. Otro meeting. Puerta entreabierta, pero él la cierra. ‘Últimos detalles’. Se acerca, su colonia invade todo, mezcla de madera y macho. Inclinado sobre mi hombro, su aliento en mi cuello. ‘Aquí, firma’. Su mano roza mi muslo bajo la mesa. Me mojo al instante. ‘Nicolás…’, susurro. Él: ‘Shh, concentrémonos’. Pero sus dedos suben, rozan mi falda. Miradas que queman. Salgo temblando, prometiendo más.

La tensión sube entre papeles y miradas calientes

Hoy, tarde. Oficina vacía, luces bajas. ‘Carmen, ¿vienes a cerrar el podcast? Urgente’. Subo. Despacho cerrado, pestillo. ‘Pasa’. Cierro. Espacio privado. Él se levanta, rodea la mesa. ‘No aguanto más estas miradas’. Me empuja contra la pared, boca en mi cuello. ‘Joder, Nicolás, aquí… ¿y si nos pillan?’. ‘Eso me pone más’. Manos en mi blusa, botones saltan. Sus labios chupan mi teta, lengua en el pezón duro. Gimo bajito.

Me gira, falda arriba. Tanguita a un lado. Dedos en mi coño empapado. ‘Estás chorreando, puta’. ‘Sí… fóllame ya’. Baja pantalón, polla enorme salta, venosa, cabezota brillante. La agarro, masturbo fuerte. ‘Chúpamela’, gruñe. Me arrodillo, oficina sucia, olor a papeles y sudor. Boca abierta, trago hasta la garganta. Babeo, gima él: ‘Joder, qué boca’. Le chupo huevos, lengua en el culo. Se retuerce.

El polvo brutal en el despacho: sin filtros

Me pone en la mesa, papeles vuelan. Piernas abiertas, polla en mi entrada. ‘Entra de una’, suplico. Empuja, me parte en dos. Dolor-placer, lleno hasta el fondo. ‘¡Coño, qué prieta!’. Embiste brutal, mesa tiembla. Clavos en su espalda, araño. ‘Más fuerte, cabrón’. Sus huevos azotan mi culo, chof-chof húmedo. Me folla como animal, sudor gotea. Giro, perrito sobre mesa. Manos en nalgas, palmada: ‘Toma, zorra de oficina’. Polla entra profunda, roza clítoris interno. Grito ahogado.

‘Voy a correrme’, jadea. ‘Dentro no… sácala’. Obedece, me vuelvo. Masturbo su polla tiesa, apuntando mi teta. Chorros calientes, semen espeso en mi piel, olor fuerte. Me corro yo, dedos en coño, squirt en sus piernas. ‘Joder… increíble’.

Respiro agitada. Él se sube pantalón, yo falda. Pañuelos de la mesa, limpiamos rápido. ‘Vístete, que viene el guardia’. Beso rápido, sudoroso. ‘Mañana, como si nada’. Salgo primero, pasillo vacío. Mañana, coffee break: ‘Buenos días, Nicolás’. Sonrisa cómplice. Trabajo normal, pero coño late recordando. Adrenalina pura, quiero más.

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