Trabajo en una oficina cutre de Madrid, rodeada de contables y papeles hasta el techo. Mi compañero, Javier, es el típico que odia el olor a tabaco. Yo fumo como chimenea, pero disimulo. Es guapo, con esa mandíbula marcada y ojos que me desnudan. Llevo semanas notando sus miradas. Hoy, reunión eterna sobre balances. Estamos sentados al lado, nuestras rodillas se rozan bajo la mesa. Siento su calor. Él se remueve, yo aprieto un poco más. ‘Joder, qué calor hace aquí’, murmura. Sonrío, sabiendo que no es el aire acondicionado.
Al acabar, todos se van a comer. Nosotros nos quedamos recogiendo. ‘Ayúdame con estos expedientes en el archivo’, le digo, voz ronca. Él asiente, tragando saliva. El archivo está al fondo, puerta que cierra con pestillo. Espacio privado, estrecho, olor a polvo y mi perfume mezclado con tabaco reciente. Nos miramos. ‘No soporto ese olor tuyo’, dice, pero se acerca. ‘Prueba esto’, respondo, y le planto un beso. Sus labios duras, lengua invade mi boca. Prueba mi saliva ahumada. Gime. Sus manos en mi culo, aprieta. ‘Eres una puta adictiva’, susurra. Yo río bajito, corazón latiendo fuerte. Puerta fina, voces lejanas en el pasillo. Adrenalina pura.
La tensión sube entre papeles y miradas calientes
No hay tiempo para preliminares. Le bajo la cremallera, su polla salta, gruesa, venosa, ya goteando precúm. ‘Métemela ya’, le ruego, bajándome las bragas. Me sube la falda, me empotra contra los estantes. Metal frío en mi espalda, papeles crujen. Su polla empuja mi coño empapado, entra de un golpe. ‘¡Hostia, qué apretada!’, gruñe. Empieza a bombear, fuerte, profundo. Cada embestida hace temblar los archivadores. Siento su glande rozando mi punto G, jugos chorreando por mis muslos. Le araño la camisa. ‘Fóllame más duro, cabrón’. Él obedece, manos en mis tetas, pellizca pezones. Olor a sexo crudo, sudor, mi tabaco en su aliento ahora. Cambio: me gira, culazo al aire. Escupe en mi ano, mete dedo. ‘¿Quieres por detrás?’. ‘Sí, rómpeme el culo’. Su polla resbala de mi coño al ojete, estira, duele rico. Me folla anal como animal, palmadas en nalgas. ‘Tu culo es mío’, jadea. Gimo alto, tapándome boca. Sensación de plenitud, próstata suya palpitando dentro. Él suda, gotas caen en mi espalda. ‘Me corro…’. ‘Dentro, lléname’. Eyacula chorros calientes, rebosa. Yo reviento en orgasmo, coño contrayéndose vacío, piernas temblando.
Jadeamos, pegados. Su semen chorrea por mi culo. ‘Joder, qué locura’, dice riendo nervioso. Nos limpiamos con kleenex de la mesa. Me subo bragas, alisamos ropa. Olor a follada impregna el aire. ‘Como si nada’, le digo guiñando. Salimos, él delante. En el pasillo, colegas charlan. Sonreímos normales. Vuelta a escritorios, balances pendientes. Bajo mesa, su pie roza el mío. Promesa de más. Adrenalina aún bombeando. Mañana, fumo menos… o no.