Uf, acabo de salir del curro y aún me tiemblan las piernas. Trabajo en una oficina cutre de Clermont-Ferrand, papeleo eterno, pero hoy… joder, hoy ha sido épico. Mi compañero, ese tío enorme, como un armario, 1,90 y puro músculo, se llama Javi. Siempre me mira de reojo, con esos ojos que queman. Hoy tocaba archivar expedientes en la sala del fondo, esa que nadie pisa.
Entramos los dos, puerta entreabierta por si acaso. El aire huele a polvo viejo y papel. Empecemos, digo yo, pero él se acerca demasiado. ‘¿Necesitas ayuda con estos?’, murmura, rozándome el brazo. Siento su calor, su aliento en mi cuello. Yo, con mi falda ajustada y blusa escotada, porque sé lo que llevo. Le miro… silencio. Nuestras manos se tocan al coger un dossier. Electricidad. ‘Joder, qué calor aquí’, susurro, desabrochándome un botón. Él traga saliva, ojos clavados en mis tetas.
La tensión subiendo entre los expedientes
Nos movemos entre las estanterías altas, como en un laberinto. Sus manos en mi cintura, ‘¿Estás bien?’, pregunta con voz ronca. Asiento, pero me aprieto contra él. Siento su polla dura contra mi culo. ‘Mierda, Javi…’, digo bajito. Él me gira, pared a mi espalda. Boca en mi cuello, mordisquea. Jadeo. Manos subiendo mi falda, rozando mis bragas ya húmedas. ‘Shh, no hagas ruido’, me dice, dedo en mis labios. El corazón me late a mil, ¿y si entra alguien? Esa adrenalina… me moja más.
Sus dedos dentro, chapoteo suave. ‘Estás empapada, puta’, gruñe. Le beso fuerte, lengua dentro, saboreo su saliva. Espacio privado ya, entre cajas y sombras. Le bajo la cremallera, polla gorda saltando. La agarro, dura como piedra, venas pulsando. ‘Fóllame ya’, suplico. Pero espera, alarga el momento. Me besa las tetas, pezones duros entre dientes. Gimo bajito, uñas en su espalda.
El polvo brutal y sin frenos
De repente, me da la vuelta, bragas a los tobillos. Polla en mi coño, de un empujón. ‘¡Ahhh!’, ahogo el grito. Entra hasta el fondo, estirándome. Bombeada brutal, plaf plaf contra mi culo. Sudor goteando, olor a sexo crudo. ‘Más fuerte, joder’, pido. Él obedece, mano en mi boca para no gritar. Sentía cada vena rozando mis paredes, clítoris palpitando. Cambio: contra la mesa, piernas abiertas. Me come el coño, lengua chupando jugos. ‘Deliciosa’, dice. Yo en su pelo, empujando su cara.
Vuelvo a cabalgarlo en el suelo, polla hundiéndose. Rebotando, tetas saltando. ‘Me vengo, cabrón’, aviso. Él acelera, ‘Córrete en mi polla’. Explosión, coño contrayéndose, chorros míos empapándolo. Él gruñe, ‘Toma mi leche’, y me llena, caliente dentro. Semen chorreando piernas abajo. Agotados, respirando fuerte.
Rápido, nos subimos la ropa. ‘Como si nada’, dice él, guiño. Salimos, él con dossiers en mano, yo sonriendo falsa. Compañeros ni se enteran. Vuelvo a mi mesa, coño palpitando aún, semen goteando en la silla. Mañana más, pienso. Esa adrenalina… adictiva. 620 palabras, uf, qué morbo.