Follada prohibida en la oficina con mi compañero de trabajo

Trabajo en una oficina abierta, de esas con mesas compartidas y jefes que rondan todo el día. Soy abierta, me flipa el riesgo, el subidón de que te pillen. Llevo meses fantaseando con Carlos, mi compañero al lado. Es serio, buenorro, con esa sonrisa que mata. Empezamos un proyecto gordo, dossiers por todos lados, ordenadores pegados. Al principio, normal. Pero poco a poco… uf.

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Nos sentamos cerca, hombro con hombro. Siento su calor, el roce de su camisa. Levanto la vista, él me mira fijo, ojos que queman. ‘¿Todo bien?’, dice bajito. ‘Sí… claro’, respondo, pero mi coño ya palpita. Pasamos horas así, cuadernos abiertos, pero las piernas se buscan solas. Sus muslos fuertes contra los míos, presión sutil. Me mojo, joder. Él se mueve, y noto… algo duro rozándome la cadera. Sonrío, disimulo. ‘Pásame el informe’, le pido, rozando su mano. Electricidad. Sudor en su cuello, olor a hombre, colonia mezclada con deseo.

La tensión subiendo entre carpetas y miradas calientes

La oficina se vacía, jefes fuera. ‘¿Seguimos?’, pregunta. ‘Venga, cierra la puerta de la sala de reuniones’. Clic. Espacio privado. Ya solos. Nos miramos, silencio pesado. ‘Esto… es raro, ¿no?’, digo yo, nerviosa pero cachonda. Se acerca, ‘No sé… me provocas todo el día’. Sus labios rozan los míos, beso suave primero, luego lengua dentro, salvaje. Manos por todas partes, aprieta mi culo. ‘Joder, qué tetas’, murmura. Le bajo la corbata, camisa fuera. Piel caliente, abdominales duros.

El polvo brutal: polla en la boca y follando sin frenos

Le desabrocho el pantalón, polla saltando libre, gorda, venosa, cabezona ya mojada de precórneo. ‘Mira esto… para ti’, dice ronco. Me arrodillo, la huelo, salada, masculina. La lamo desde la base, bolas pesadas en mi mano. Chupo la punta, succiono fuerte, él gime ‘¡Hostia, sí!’. Me la mete en la garganta, folla mi boca, saliva chorreando. ‘Para, o me corro ya’, jadea. Le empujo a la mesa, me subo la falda, braguita al lado. Coño chorreando, le monto. Polla entra de golpe, estirándome, ‘¡Qué prieta estás!’. Cabalgo duro, tetas rebotando, él me pellizca pezones. ‘Fóllame más fuerte’, le pido. Cambio, me pone a cuatro, me azota el culo. Dedos en mi ano, luego lengua, lamida húmeda. ‘Quiero tu culo’, gruñe. Escupo en su polla, reluciente, empuja despacio. Duele rico, entra toda, me folla anal profundo. ‘¡Sí, rómpeme el ojete!’, grito bajito, miedo a que oigan. Bombeamos, sudor, gemidos ahogados. Él acelera, ‘Me corro…’. Caliente dentro, semen llenándome el culo, chorros potentes. Yo reviento, coño contrayéndose, squirt en la mesa.

Jadeamos, pegados. Minutos así, besos suaves ahora. ‘Joder… increíble’, dice él. Nos vestimos rápido, corbata torcida, falda arrugada. Limpiamos con kleenex, olor a sexo flotando. ‘Vuelta al curro’, digo riendo nerviosa. Nos sentamos a los ordenadores, dossiers abiertos como si nada. Él me guiña, yo cruzo piernas, semen goteando aún. Adrenalina brutal, cada ruido de pasillo un susto. Terminamos el informe, perfectos pros. Mañana… ¿repetimos? El riesgo me pone más.

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