Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo todo el día. Hoy, eh… estaba en el archivo, clasificando carpetas polvorientas. Sudor por todos lados, hace un calor de cojones. Mi jefa, Juliette, entra. Rubia, tetas firmes, siempre con esa sonrisa pícara. ‘Chloé, ¿necesitas ayuda?’, dice, cerrando la puerta. Um… sus ojos bajan a mi blusa, medio desabotonada. Me pongo nerviosa, pero me excita. Soy morena, peluda… axilas con vello negro, coño con una mata espesa. Ella lo sabe, le flipa.
Nos miramos. ‘Estás sudada, guapa’, murmura, acercándose. Siento su aliento en el cuello. Manos en las carpetas, pero rozamos. Mi pezón se pone duro contra el sujetador. ‘Jefa… alguien puede entrar’, susurro. Ella ríe bajito. ‘Cállate y déjame olerte’. Me arrincona contra la estantería, mano en mi falda. Dedos suben por muslo, tocan mi tanga húmeda. ‘Joder, ya estás chorreando’. Yo gimo, eh… piernas temblando. Llama a dos becarios, pequeños, flacos, pelirrojos como demonios. ‘Venid, chicos, la grande necesita ayuda’.
La tensión sube entre carpetas y miradas
Entraron, ojos como platos. Puerta con pestillo. Espacio privado ahora. Miradas en mis axilas, veo cómo se les pone dura la polla en los pantalones. Juliette me baja la blusa, tetas fuera. Grandes, pesadas, pezones oscuros. ‘Tocadlas’, ordena. Ulla, la chica becaria, pequeña y curiosa, toca mi axila. ‘Qué pelos tan… salvajes’. Tira suave, ay… me corrienten. Tali, la otra, en mi coño. ‘Mira esta selva’. Hombres, Hélios y Milo, bajan pantalones. Pollas pequeñas pero tiesas, peludas.
Juliette me besa, lengua dentro, mientras ellos exploran. Sensación de manos diminutas everywhere. Olor a sudor, papel viejo, mi coño mojado. Adrenalina brutal, oigo pasos fuera. ‘Callad’, dice ella. Yo… no aguanto.
De repente, todo explota. Juliette me empuja al suelo, entre cajas. ‘Abre las piernas, puta peluda’. Yo obedezco, sumisa total. Ulla y Tali chupan mis tetas, mordisquean pezones. ‘¡Qué duros! Como grosellas’. Hélios mete dedos en mi coño, ‘Profundo, joder’. Agita, chapoteo. Milo en mi culo, dedo fino pero insistente. ‘¡Ah! Suave…’. Juliette se quita braga, coño rubio depilado, me lo pone en la boca. ‘Lámeme, Madame Montaigne’. Lamo, sabor salado, clítoris hinchado.
El polvo brutal y sin filtros
Cambio. Me pongo a cuatro patas. Juliette tira de mis pelos del coño, duele rico. ‘Sal de aquí, zorra’. Milo mete su polla en mi boca, chupé entera, bolas peludas rozando barbilla. Trago saliva, gimo. Hélios folla mi coño, polla corta pero rápida, chapotea en mi lefa. ‘¡Qué apretada!’. Tali se tumba debajo, lame mis tetas colgantes. Ulla mete mano entera en mi coño, puño pequeño. ‘¡Joder, entra toda!’. Orgasmos me parten, grito ahogado por la polla.
Ellos corren. Milo eyacula en mi boca, leche caliente, trago. Hélios en coño, chorro tibio. Chicas se frotan contra mí, vienen frotando clítoris en mis muslos. Juliette cabalga mi cara, moja todo. Yo exploto otra vez, coño palpitando, sudor por todos lados. Sensación de plenitud, humillación deliciosa con pelos tirados.
Minutos después, jadeamos. Juliette se limpia, ‘Venga, a trabajar’. Becarios suben pantalones, sonrisas culpables. Yo me visto, coño goteando aún, blusa arrugada. ‘Como si nada’, dice ella, guiño. Salimos, colegas preguntan por ruido. ‘Cayó una caja’. Corazón latiendo fuerte, vuelvo al escritorio. Papeles, café. Pero dentro… revivo cada segundo. Mañana, ¿más?