Follada salvaje en la oficina: mis manos favoritas me volvieron loca

Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo hasta las tantas. Eh… un día llega él, el nuevo jefe de proyecto. Manos… joder, esas manos. Anchas, dedos largos, venas marcadas. Me quedo mirándolas mientras explica el informe. ‘Mira esto, Ana’, dice, pasando el dossier. Nuestros dedos se rozan. Un escalofrío. Me mojo un poco, lo juro.

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Los días pasan, miradas cruzadas sobre las mesas. Él se acerca mucho, su aliento en mi cuello. ‘¿Qué opinas de esta gráfica?’, susurra. Huelo su colonia, mezcla con sudor de oficina. Mi coño palpita. Sé que él nota mis pezones duros bajo la blusa. ‘Está… perfecta’, balbuceo, mordiéndome el labio. La oficina se vacía, quedamos solos archivando. Cierro la puerta de la sala de reuniones. ‘¿Segura?’, pregunta con esa voz ronca. Asiento, corazón a mil. Adrenalina pura, si alguien entra…

La tensión subiendo entre papeles y miradas

Sus manos en mi cintura, bajando despacio. ‘Llevo días imaginándote’, gruñe. Yo, jadeando: ‘Tus manos… fóllame con ellas’. Me gira contra la mesa, papeles volando. Levanta mi falda, string aparte. Dedos rozando mi culo, abriéndose camino. ‘Estás empapada, puta’, dice riendo bajito. Introduzco su mano, guiándola a mi clítoris. Gimo, ‘Sí, así…’. El espacio es nuestro, pero oímos pasos fuera. Mierda, casi nos pillan.

Me sube a la mesa, piernas abiertas. Baja los pantalones, su polla salta dura, gruesa, venosa como sus manos. ‘Chúpala’, ordena. Me arrodillo, saliva chorreando. La engullo, lengua en el glande, bolas en mi mano. Él gime, ‘Joder, qué boca’. Me folla la garganta, suave al principio, luego bestia. Lágrimas, pero quiero más. Me pone de pie, me dobla sobre el escritorio. ‘Voy a reventarte el coño’, promete. Siento la punta en mi entrada, resbaladiza de mis jugos.

El polvo brutal y el regreso al curro

Empuja de golpe, llena todo. ‘¡Ahhh!’, grito ahogado. Polla dura taladrando, pellizcando mi útero. Sus manos en mis tetas, pellizcando pezones. ‘Fóllame fuerte, no pares’, suplico. Ritmo animal, mesa crujiendo. Sudor goteando, olor a sexo invadiendo. Cambio: yo encima, cabalgando. Coño tragándosela entera, clítoris frotando su pubis. ‘Me corro… ¡me corro!’, grito. Él aprieta mis caderas, ‘Aguanta, zorra’. Chorros calientes en mi interior, corrida llenándome. Temblo, orgasmos en cadena, piernas flojas.

Jadeamos, pegados. ‘Ha sido… increíble’, murmura besándome el cuello. Nos separamos rápido. Limpiamos con kleenex, arreglo falda, él cremallera. ‘Vuelta al curro, como si nada’, digo guiñando. Salimos, él con dossier en mano. Compañeros regresan de pausa, nadie nota el rubor, el olor leve a corrida. Sonrío profesional: ‘¿Seguimos con el informe?’. Dentro, coño palpitando, semen goteando. Adrenalina total, ya quiero repetir.

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