Mi follada salvaje en la oficina: el striptease prohibido que casi nos pilla

Trabajo en una oficina cutre del centro, papeleo hasta las tantas. Ayer, fin de tarde, Carlos, mi jefe, y Ana, la nueva de contabilidad, nos mirábamos de reojo. Yo con mi falda lápiz ajustada, blusa blanca medio desabotonada. Él sudaba bajo la camisa, ella mordiéndose el labio. ‘Venga, revisemos estos dossiers en la sala de reuniones’, dice Carlos. Cerramos la puerta. Clic del pestillo. El corazón me late fuerte. Espacio privado. La luz tenue, el zumbido de la impresora al fondo. Nos sentamos alrededor de la mesa, pero las carpetas quedan olvidadas. Sus ojos en mis tetas, los míos en el bulto de su pantalón. Ana roza mi rodilla con la suya. ‘Hace calor aquí, ¿no?’, susurra ella. Me mojo ya. Desabrocho un botón más. Carlos traga saliva. ‘Muéstranos algo’, dice ronco. Adrenalina pura, miedo a que entre alguien. Pero no paro.

Empiezo el show. Me levanto despacio, como en pasarela. Falda subiendo poquito a poco. Muestro muslos bronceados, tanga roja asomando. ‘Joder, qué slip tan puto’, gime Carlos. Ana se une, quita botones de su camisa vaporosa. Sus pechos en encaje blanco contra piel morena. La falda cae. String diminuto, culo redondo perfecto. Me giro, les enseño el triángulo rojo perdido en la raja. ‘¡Hostia!’, exclaman. Nos turnamos. Yo le bajo la falda a Ana: coñito depilado, labios hinchados. Bikini mínimo. De espaldas, sus nalgas libres, como desnuda. Nuestras pollas… digo, sus pollas se marcan duras. Bebemos café frío, fingiendo calma, pero el aire huele a sexo.

La tensión sube entre carpetas y miradas calientes

Desnudas del todo, menos pañuelos en muñecas. Desfile total: tetas firmes balanceándose, coños relucientes. Se acercan, nos atan los ojos con los pañuelos. ‘Juega, ciego’, ríen. Nos desnudan. Sentados en sillas, pies en el suelo frío. Salpican agua de la botella. Nos metemos en el fregadero improvisado, manos ciegas buscando. Toco teta suave, huelo a Ana. Se escapa. Mi polla roza culo peludo… no, es Carlos. Risa. Manos en vergas, apretón fugaz. Planeo, agarro caderas voluptuosas. Sophie… Ana. La pego, polla contra su raja. Se frota, gime bajito. ‘Shh, que nos oyen’. Juegan, nos calientan. Quitamos vendas: ellas aplaudiendo. ‘¡Qué pollones tiesos!’.

Secado con toallas de papel. ‘Sécalo bien’, pide Ana. Froto suave su vientre, clítoris. Mi polla se yergue. ‘¡Quieto, bestia!’, tapa ella riendo. ‘Mira qué mono’, lo acaricia como perrito. Se pone tiesa. ‘¡Va a hacer el salto!’. Concurso: manos en pollas. Ana con Carlos, metódica, paja lenta. Yo con ella, dedos juguetones, vaivén suave. Duras como piedras. ‘¡Para! Empate’. ‘Ahora mamadas, pero cambiamos’. Nos tumbamos en la mesa. Boca de Ana en mi polla: lengua áspera, succiona hondo. ‘Joder, qué garganta’. La de Ana en Carlos: lame lados, glande titilado. Yo: bolas lamidas, sube chupando hasta raíz. Aspiro placer. Mano en base, boca rápida. Siento venirme. ‘¡Me corro!’. Hunde más, traga todo. Jetazos calientes. Ella: saca polla de Carlos, leche en cara, tetas. Se unta, dedos en coño. ‘¡Aaaah!’, se corre frenética, dedos dentro, clítoris girando.

El polvo brutal: pollas, coños y corridas sin filtro

Baile lento con café. Manos en culos. Cambio parejas. Polla contra su culo. Derramo café en tetas de Ana, lamo pezones, ombligo, toison. Se arrodilla, culo alto. Lengua en raja, cava ano. Dedos en coño chorreante. Ella gime. Penetro: polla en coño prieto. Sale-entra profundo. Manos abriendo nalgas. Paso a culo: lubri, entro suave. ‘¡Sí, fóllame el culo!’. Pulgar en coño. Bombeo furioso. Grita, se corre. Yo exploto dentro, semen caliente llenándola. Orgía salvaje. Colapso jadeando.

De repente, ruido fuera. ‘¡Vístanse!’. Rápido: ropa arrugada, olor a sexo. A mesas, como si nada. ‘Mañana más dossiers’. Sonrisas cómplices. Corazón aún latiendo. Nadie sabe.

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