Mi polvo prohibido en la oficina: casi pillados por cuatro machos

Trabajo en una oficina grande, de esas con pasillos interminables y salas de archivo llenas de polvo y papeles viejos. Hoy… uf, acabo de vivir algo que me tiene el coño palpitando todavía. Era mi compañero Pablo, el del marketing, con el que llevo tonteando semanas. Siempre miradas, roces ‘accidentales’ en la fotocopiadora. Hoy, después de comer, nos colamos en el archivo del fondo. Ese rincón olvidado, con archivadores altos que nos esconden del pasillo. Hacía calor, el aire acondicionado no llega ahí. Cerramos la puerta metálica, pero no del todo, por si alguien pasa.

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Nos miramos. Sus ojos… hambrientos. ‘¿Qué hacemos aquí, eh?’, le digo riendo bajito, mordiéndome el labio. Él se acerca, me empuja contra un archivador frío. Sus manos en mi culo, apretando mi falda. ‘Quiero verte sin nada’, murmura. Me subo la blusa, se la quito. Mis tetas saltan libres, pezones duros como piedras. Él gime, baja la cabeza y chupa uno. Mmm… lengua caliente, dientes suaves. Yo… le bajo el pantalón, toco su polla semi-dura a través del bóxer. ‘Estás listo, cabrón’. Nos frotamos, yo en bragas, él en slip. El olor a papel viejo mezclado con nuestro sudor. Adrenalina pura, sabiendo que cualquiera puede entrar.

La tensión sube entre los archivadores

‘Fóllame ya’, le susurro. Pero él dice: ‘Hazme merecerlo. Quítate las bragas y ábrelas’. Me bajo la tanga, la tiro. Me apoyo en el archivador, piernas abiertas. Él se arrodilla, lame mi coño mojado. Lengua en el clítoris, dedos dentro… ay, joder. Gimo bajito, miro la puerta entreabierta. De repente, voces. Cuatro obreros del mantenimiento, tipos rudos, con monos sucios, botas pesadas. Vienen a arreglar una tubería. Nos ven. Pablo se levanta rápido, polla tiesa asomando.

‘Buenas, ¿interrumpimos?’, dice el más grande, riendo. Mi compañero intenta taparme con su cuerpo, pero yo… estoy excitada perdida. ‘Mira qué tetas’, suelta otro. Intentamos cubrirnos, pero el líder mete su destornillador largo y engancha mi blusa, la arranca. Desnuda total. Los cuatro se acercan, pollas duras marcando los monos. ‘No os hagáis los tontos, estabais a punto de follar’. Pablo tartamudea: ‘Venga, marchaos’. Pero yo siento el morbo. ‘Escuchad… si os la meneáis y os vais…’. Ellos ríen. ‘Mejor que él nos la chupe, ¿no?’.

Pablo me mira, yo asiento. ‘Hazlo, amor, nos salvas el culo’. Le bajo el slip, su polla salta. Me pongo detrás, le empujo hombros. El primero saca la suya: gorda, venosa, gota en el glande. ‘Chúpamela, puta’. Pablo duda, cierra ojos… abre boca. Glup. La polla entra, él la mama torpe al principio. Yo filmo con el móvil, apoyado en un cajón. ‘¡Bien, chúpala fuerte!’. Él acelera, lengua en las bolas peludas, saliva chorreando. ‘Joder, qué bien mama’, gime el tipo. Los otros se acercan, pollas fuera. Pablo pasa de una a otra, mamando, lamiendo culos. Les separa nalgas, lengua en el ojete. ‘¡Lame mi culo, maricón!’.

El polvo brutal sin filtros

Yo ardo. ‘Preparaos su culo’, digo. Cojo crema de manos del bolsillo, unto su raja. Dedo dentro, luego dos. Él gime con la polla en boca. El líder se pone detrás: ‘Te voy a follar el culo’. Frota glande en su ano, empuja. Entra lento. Pablo grita ahogado. Ritmo brutal, cachetes contra cachetes. Cambian, los cuatro le follan el culo, alternando con mamadas. Pollas saliendo grasientas de su boca, limpias de nuevo. Yo me toco el coño viendo.

‘¡Correros en su cara!’. Lo tumban. Dos pollas en su boca, él las mama hasta el final. Primero explota: leche caliente en lengua, mejillas. Él juega con ella, no traga. Segundo igual, chorros abundantes. Los otros se añaden, carasplash total. Yo monto a Pablo, su polla en mi coño empapado. Cabalgo, beso su boca lechosa, compartimos el semen. Orgasmos brutales.

Se visten rápido, ríen: ‘Buen rato, parejita’. Se van. Nosotros nos limpiamos con kleenex, ropa puesta. Salimos como si nada, volvemos a pupitres. Miradas cómplices. El jefe pasa: ‘¿Todo bien?’. ‘Sí, perfecto’. Pero mi coño gotea aún.

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