Uf, acabo de salir del curro y aún me tiemblan las piernas. Trabajo en una oficina de banco en Madrid, auditorías y papeleo hasta las tantas. Hoy fue… intenso. Javier, el tío grandote del departamento contable, ese con brazos como troncos y mirada que te desnuda. Lleva semanas pasando por mi mesa, ‘¿Necesitas ayuda con los balances, nena?’. Yo, con mi falda ajustada y blusa escotada, le sigo el rollo. ‘Venga, Javier, estos números no se follan solos’. Reímos, pero el aire se carga. Sus ojos bajan a mis tetas, yo muerdo el labio. Huele a su colonia fuerte, mezclada con café y sudor de oficina.
Son las 7 pm, casi todos se han pirado. Estoy revisando expedientes en la sala de archivos, ese cuartucho polvoriento al fondo, con estanterías hasta el techo. Oigo pasos pesados. Es él. ‘¿Sola aquí? Mala idea, guapa’. Cierra la puerta con llave, clic que me eriza la piel. El espacio se hace pequeño, íntimo. Se acerca, su cuerpo enorme me acorrala contra la mesa. ‘Siempre me miras el paquete, ¿eh?’. Dudo, corazón a mil. ‘Yo… sí, es que se marca tanto’. Sus manos en mi cintura, bajan despacio. Siento su aliento caliente en el cuello. ‘Quiero verte el coño, ahora’. El riesgo me moja ya, alguien podría volver por papeles. Pero joder, la adrenalina me flipa.
La tensión sube entre los dossiers y las miradas
Me gira, falda arriba. ‘Qué braga tan puta, transparente’. Tira de ella, rasg. Dedos gruesos en mi raja, resbaladizos. ‘Ya estás empapada, zorra de oficina’. Gimo bajito, muerdo mi puño. Él se desabrocha, saca la polla. Dios, enorme, venosa, goteando pre-semen. ‘Chúpala, venga’. Me arrodillo en el suelo sucio, boca llena. Sabe a macho, salado. La mamó profunda, tose un poco. ‘Joder, qué garganta’. Me pone de pie, me sube a la mesa, papeles volando. Piernas abiertas, coño expuesto, clítoris hinchado. Escupe en su mano, unta la verga. ‘Te voy a partir, puta’. Empuja, cabeza abriendo mis labios. Duele rico, estiro.
El acto brutal: polla dentro, gemidos y sudor
Entra todo, polla dura reventándome. ‘¡Ahh, coño, qué prieta!’. Me folla salvaje, mesa cruje. Sus pelotas chocan mi culo, plaf plaf. Sudor gotea de su frente a mis tetas, saqué las de la blusa. Las aprieta, pezones duros como piedras. ‘Gime más, pero calladita, que nos pillan’. Yo: ‘Fóllame fuerte, Javier, rómpeme’. Cambia ángulo, roza el punto G, chorros míos bajan por muslos. Él gruñe, acelera. ‘Me corro… agárrate’. Siento pulso, semen caliente inundando mi útero, chorros potentes. Yo exploto, coño contrayéndose, uñas en su espalda. Olor a sexo crudo, semen y fluidos mezclados.
Jadeamos, pegados. Su polla sale, chorrillo blanco en mi muslo. ‘Hostia, ha sido brutal’. Se sube pantalón rápido, yo falda abajo, braga rota en bolsillo. Limpio con kleenex, olor persistente. ‘Venga, como si nada’. Abre puerta, mira pasillo vacío. Sonreímos pícaros. ‘Mañana más balances, ¿no?’. Vuelvo a mi mesa, piernas flojas, coño palpitando. Compañeros regresan, charlas normales. Nadie nota mis mejillas rojas, ni el semen secándose dentro. Adrenalina total, ya quiero repetir. Trabajo normal, pero con secreto húmedo.