Follada prohibida en la oficina: mi secreto con el nuevo jefe

Ay, chicas, no sé por dónde empezar… Trabajo en un bufete de abogados aquí en Madrid, soy Clara, la que lleva los expedientes. Llevo cinco años ahí, sola con mis papeles, evitando dramas. Pero llegó Luis, el nuevo socio, alto, con esa mirada que te desnuda. Eh… desde el primer día, noté cómo me miraba mientras clasificábamos dossiers. Sus ojos en mi escote, yo fingiendo no darme cuenta, pero mi coño ya palpitaba.

Era viernes tarde, la oficina casi vacía. ‘Clara, ayúdame con estos casos en mi despacho’, me dijo con voz grave. Entré, pilas de papeles por todos lados. Cerró la puerta, clic del pestillo. Mi corazón latió fuerte. ‘Siéntate’, murmuró, rozando mi brazo. El aire se cargó, olía a su colonia fuerte, madera y hombre. Me senté en la esquina del escritorio, piernas cruzadas, falda subiendo un poco. Él se acercó, ‘Eres jodidamente sexy cuando te concentras’. Tragué saliva, ‘Luis, esto… no deberíamos’. Pero mis pezones ya duros contra la blusa.

La tensión sube entre papeles y miradas

Sus manos en mis rodillas, subiendo despacio. ‘Shh, nadie nos oye’. Miradas fijas, respiraciones pesadas. Sentí su aliento en mi cuello, calor subiendo. ‘Quiero probarte’, susurró, dedos en mis muslos. El espacio se volvió nuestro, privado, prohibido. Adrenalina pura, ¿y si entra alguien? Eso me ponía más cachonda. Le besé, lengua dentro, salvaje. Sus manos apretaron mi culo, yo gemí bajito.

De repente, me levantó la falda, tiró mi tanga a un lado. ‘Mira cómo estás de mojada, puta’. Su polla ya dura contra mi pierna, enorme, palpitante. La saqué del pantalón, gruesa, venosa, goteando precum. ‘Chúpamela’, ordenó. Me arrodillé entre sus piernas, olor a macho. La metí en la boca, profunda, saliva chorreando. Él agarró mi pelo, follando mi garganta. ‘Joder, qué boca, Clara’. Tosí un poco, pero seguí, lamiendo huevos, succionando fuerte. Mi coño chorreaba, tocándome yo misma.

El clímax brutal y la vuelta a la realidad

Me puso de pie, contra el escritorio, papeles volando. ‘Abre las piernas’. Entró de golpe, su polla partiéndome el coño. ‘¡Ahhh, sí, fóllame duro!’, grité bajito. Embestidas brutales, mesa temblando, piel sudada pegándose. Sus manos en mis tetas, pellizcando pezones. ‘Tu coño aprieta como una virgen, zorra’. Yo clavaba uñas en su espalda, caderas chocando, slap slap. Sudor goteando, olor a sexo llenando el despacho. Me giró, a cuatro patas, polla en mi culo ahora, lubricado con mis jugos. ‘¡No, espera… ay, joder, sí!’. Anal intenso, dolor-placer, grititos ahogados. Él gruñía, ‘Me corres dentro’. Bombeó semen caliente, yo explotando en orgasmo, piernas temblando, coño contrayéndose.

Se salió, semen chorreando por mis muslos. Respirando agitados. ‘Joder, ha sido… increíble’, dijo él, besándome suave. Nos limpiamos rápido con kleenex, yo ajustando falda, él pantalón. Papeles revueltos, los ordenamos riendo nerviosos. ‘Vuelve al trabajo como si nada’, guiñó. Salí, piernas flojas, sonrisa tonta. Compañeros ni se enteraron. Adrenalina aún, coño palpitando. Mañana, más miradas… ¿repetimos?

Leave a Comment