Mi polvo salvaje en la oficina con Leonor y Carlos: puro vicio prohibido

Dios, aún me tiemblan las piernas recordándolo. Acabo de salir de la oficina, pero mi coño sigue palpitando. Todo empezó hace unas semanas, entre pilas de dossiers y cafés quemados. Leonor y yo somos uña y carne en el curro. Yo, Ana, la rubia despampanante con curvas que no escondo, siempre con faldas ceñidas que … Read more